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domingo, 17 de junio de 2018

ENTREVISTA: Raquel de la Morena

Raquel de la Morena (Talavera de la Reina, 1975) se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces ha trabajado en diversos medios de comunicación (SER Talavera, la cadena COPE, El Mundo, la agencia Europa Press y las revistas de lifestyle DT y NOX, entre otros). En la actualidad forma parte de la plantilla de Muy Interesante como redactora y editora y lleva a cabo colaboraciones con el sello Planeta como correctora ortotipográfica y de estilo.
Hasta el momento ha publicado nueve libros, ocho de ellos coescritos junto a su marido, Pedro Estrada. El primero, Perdidos en el tiempo, vio la luz en 2009, y desde entonces han llegado a las librerías otros seis títulos infantil-juveniles, incluida la colección Peliculibros 3D. La maldición de Trefoil House fue su primera novela dirigida al público joven adulto.
Dio el salto en solitario a la novela romántica con El corazón de la banshee.
Algunas de sus obras han sido traducidas al chino y al turco.
Puedes contactar con ella escribiendo al correo: contacto@raqueldelamorena.com
También puedes contactar con ella a través de Twitter y compartir tus impresiones respecto a sus obras: @RaqueldlMorena


ENTREVISTA:

Hola, Raquel. En primer lugar quiero darte las gracias por aceptar esta entrevista para el blog. Bienvenida a este pequeño espacio, y gracias por dedicarnos tu tiempo.

Muchas gracias a ti, Claudia, por invitarme. ¡Y gracias también por la labor que haces en The Forgotten Book! No sé qué sería de los escritores sin vosotros, los blogueros, y sin todos los lectores que tenéis detrás y leen vuestras reseñas.

A la hora de escribir, muchos autores se han basado en aquellos que más les han marcado. La inmensa mayoría han sido ávidos lectores antes de animarse a sentarse a escribir su propia historia. En tu caso, ¿qué autores son los que más te han marcado?

Como escritora, la autora que más me ha marcado ha sido Jane Austen. Siempre me ha fascinado el mundo que reflejaba: y no me refiero solo a los bailes y al glamour que solemos ver en muchas de las películas que se basan en sus libros, sino a esa sociedad regida por las formas, las apariencias, la división clasista, las costumbres de la época… Me encanta sumergirme en ese mundo; pero he de decir que desde la distancia: para nada me hubiera gustado nacer en aquellos tiempos de desigualdad absoluta en base a tu género y tus riquezas. Es cierto que hoy seguimos viviendo en la desigualdad, pero, por suerte, hemos evolucionado mucho respecto a la situación de principios del XIX; en caso contrario, probablemente yo habría tenido que publicar El corazón de la banshee ocultándome tras un seudónimo masculino o desde el anonimato.
Y si hablamos de autoras más recientes, me gusta mucho cómo escribe la autora de la saga Outlander, Diana Gabaldon, cómo se documenta. Me encanta.
Otro autor que me ha influido porque me fascina cómo escribe y, sobre todo, las descripciones de sus personajes, es Charles Dickens. Y no sigo dando más nombres que terminaré aburriendo a tus lectores [risas].

Si tuvieras que escoger un autor y una novela, ¿podrías hacerlo? ¿O son muchas las novelas que te han apasionado?

Me han gustado muchísimas, pero, después de lo que te acabo de decir, no te extrañará si elijo una novela de Jane Austen: Persuasión. Me encantan los dos protagonistas: Anne Elliot y el capitán Wentworth. Fue la última obra de la autora inglesa, y se publicó cuando ella ya había fallecido. Me encanta que sean protagonistas algo más maduros, y encontrar frases como esta: “¡Qué pronto surgen razones para aprobar lo que nos gusta!”. Muy cierta, ¿no crees? [risas].
Pero, en cualquier caso, disfruto con muy diversos tipos de lectura. Por mencionarte algunos de los que están entre mis favoritos: El Señor de los Anillos, de Tolkien, la saga Juego de Tronos, de George R. R. Martin, La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe, Momo y La historia interminable, de Michael Ende, la saga de La reina del cementerio, de Amanda Stevens, Jane Eyre, de Charlotte Brontë… Y ahora mismo se me viene a la cabeza otro libro, muy diferente de los anteriores, con el que me lo pasé genial: El ídolo perdido (The Relic), de Douglas Preston y Lincoln Child.


Lo primero que llama la atención al leer tus novelas, es el gusto y la elegancia con la que están escritas. El hecho de que hayas estudiado Periodismo y trabajes como periodista, imagino que ha influido positivamente en ello. Sin embargo, no siempre lo que hemos hallado publicado es lo primero que el autor ha escrito. ¿De dónde nace tu pasión por la Literatura y ese amor por escribir?

Como supongo que les sucede a muchos autores, me surge en la infancia. Ya entonces me encantaba escribir cuentos. ¿De dónde surgió esa pasión? Supongo que del mero acto de leer. Yo leía muchísimo. Y mi deseo de escribir siguió durante la adolescencia. Sin embargo, cuando empecé la carrera de Periodismo, viví un parón, ya que me centré más en mis estudios y luego, una vez licenciada, en mi trabajo. El periodismo me absorbía mucho tiempo. ¿Cuándo regresó esa pasión de la que hablábamos? Pues, curiosamente, cuando surgió en mi vida otra pasión: mi marido, Pedro Estrada. Los dos habíamos pasado por fases similares: escribíamos de pequeños, pero luego lo dejamos un poquillo más de lado. Al encontrarnos, al conocernos, a los dos volvió a surgirnos el gusanillo de la escritura y eso nos ayudó a ambos a volver a sentarnos frente al ordenador. Bueno, cada uno ante el suyo [risas], pero escribiendo juntos.


Tus obras más conocidas son La maldición de Trefoil House y El corazón de la banshee. Sin embargo, antes de ellas escribías, junto a Pedro, obras para un público infantil. La magia de la saga de Peliculibros 3D ayudaba a los más pequeños a conocer los clásicos del cine, de un modo divertido y lleno de aventuras y consejos. ¿Cómo surgió la idea?

La editorial nos propuso que escribiéramos una colección en la que tenían previsto meter ilustraciones en 3D. Y Pedro y yo enseguida pensamos en las posibilidades que podía ofrecernos el cine, películas como Tiburón, Gremlins, King Kong, La isla del doctor Moreau, etc. Todos son clásicos para los padres de los niños, y nos pareció que sería una forma bonita de unir ambas generaciones: a través de estos libros y de las películas. De hecho, sabemos que muchos padres disfrutan tanto o más que los chavales leyendo con ellos esta colección de libros.


Tras tus primeras novelas, has dado un salto de la literatura infantil a la juvenil y Young Adult. ¿Qué ha supuesto para ti este cambio? ¿Es un gran reto el tratar de transmitir a un público diferente?

El principal cambio ha sido el feedback. Los chavales de entre 8 y 12 años son majísimos, muy graciosos, y lo pasábamos muy bien con ellos en las presentaciones. Pero con La maldición de Trefoil House, dirigido a un público a partir de los 16 años en adelante, estamos viviendo una experiencia increíble: los lectores nos escriben a través de las redes sociales para comentarnos cosas de la novela, y eso no solo nos hace muchísima ilusión, sino que nos enriquece mucho como autores.


Tendemos a pensar que el público más crítico es el adulto. Sin embargo, lograr llegar a los niños puede ser un reto a batir. Su sinceridad sin tapujos y su forma de ver el mundo suponen un obstáculo para el autor. ¿Qué tipo de público ha supuesto para ti un mayor reto?

Los niños son críticos implacables, es cierto, pero la capacidad crítica del público juvenil es mayor, mucho más construida y, por tanto, muy valiosa para el autor. También son temas diferentes los que puedes tratar, y en el caso de la novela para joven adulto te puedes permitir una mayor complejidad en la trama, en el lenguaje, etc., escribir más lo que a ti te gustaría leer. Así que, ahora que me haces la pregunta y me paro a pensar en ello, ¡supongo que es mayor reto escribir infantil que juvenil o un romance histórico como El corazón de la banshee! [Risas].


Muy pocos escritores son los que consiguen escribir a cuatro manos historias que logren llegar al lector. Los diferentes estilos de los autores, las distintas ideas, el llegar a un acuerdo en cuanto a la trama… Sin embargo, los lectores de La maldición de Trefoil House nos hemos encontrado con una novela mágica en muchos aspectos: no solo porque se trate de una novela espejo, sino por el hecho de encontrar una historia escrita por dos autores completamente compenetrados. ¿Qué ha supuesto para ti el trabajar conjuntamente con Pedro Estrada no solo en esta novela, sino en tus trabajos anteriores?

Tal vez hoy no estaría aquí contigo, respondiendo a tus preguntas, si no fuera porque Pedro y yo cruzamos nuestros caminos. Apoyarnos el uno en el otro para escribir nuestros primeros libros nos ayudó mucho, porque los dos confiábamos en el criterio del otro, y eso nos lo puso más fácil que si lo hubiéramos hecho por separado. Además, nos lo pasamos genial escribiendo a cuatro manos, aprendiendo continuamente el uno del otro. Yo admiro mucho a Pedro y soy consciente de que, en parte, he mejorado mucho estos diez últimos años gracias a él. También te digo que escribir a cuatro manos tiene sus contras, porque lógicamente surgen discrepancias y hay que solventarlas de común acuerdo. Y como los dos somos algo cabezotas, a veces no es fácil [risas].


El corazón de la banshee es tu primera novela en solitario, además de un cambio en cuanto a temática: has pasado de escribir historias de fantasía al género de la novela romántica histórica. En este caso, más allá de pensar en el argumento de la historia, hay un trabajo de documentación detrás. ¿Qué ha supuesto esta nueva aventura para ti?

Como te he contado antes, admiro mucho a Jane Austen. Y en general me encanta el periodo de la Regencia en el Reino Unido (1811-1820) y la novela romántica, así que tenía ganas de escribir un romance ambientado en aquella época, y situado concretamente en Escocia, una tierra que me tiene enamorada. Escribir en solitario tiene sus inconvenientes respecto a hacerlo a cuatro manos, como por ejemplo que si te quedas encallada en un bache es algo que debes terminar resolviendo tú sola, pero también sus ventajas, ya que eres tú quien lleva las riendas de tu novela en todo momento. Así que ha sido una aventura fantástica de la que he disfrutado mucho. También Pedro publicará este año un nuevo libro del que no puedo contar nada [nos guiña un ojo], y lo hará en solitario. Eso no quiere decir que no vayamos a volver a escribir juntos, pero a veces es bueno que nos separemos un poco –solo literariamente hablando–… ¡para luego retomar nuestros libros en común con más ganas todavía!


A la hora de escribir una novela, ¿das más importancia al argumento o a los personajes que van a aparecer en ella?

Ambos tienen un papel protagonista. No podría dar más importancia a uno. Si tienes unos personajes estupendos, pero la trama no cuenta nada interesante, lo llevas mal; y si la trama es fantástica, pero los personajes no llegan al lector, estás en las mismas. Debes cuidar mucho ambos aspectos.


Si los personajes de una novela son importantes, el argumento es de vital importancia. ¿Hay algún mensaje en concreto que hayas querido transmitir en cada una de las novelas que has escrito? ¿Crees que es más fácil reivindicar algo a través de los libros, o es en los medios de comunicación donde se logra un mayor éxito?

Yo creo que es en nuestro día a día donde más debemos reivindicar las cosas: no callarnos ante las actitudes machistas, por ejemplo. Obviamente, también puedes lanzar mensajes a través de las novelas que escribes y, desde luego, los medios de comunicación tienen un papel fundamental a la hora de poner su lupa en temas que necesitan salir a la luz, porque barrer bajo la alfombra los problemas de la sociedad no ayuda a resolverlos. En mi caso concreto, y en el de Pedro –juntos y por separado–, siempre nos gusta que nuestras protagonistas femeninas sean fuertes, independientes. El arquetipo de doncella en apuros que necesita ser salvada por un príncipe azul pasó a mejor vida; hoy en día las mujeres también debemos ser las heroínas, igual que los hombres. Si lo somos en la vida real, ¿cómo no vamos a serlo en la ficción?


A la hora de escribir, muchos autores se inspiran en su propia vida o vivencias para escribir. Otras veces, lo hacen de modo inconsciente. ¿Hay algún personaje que hayas basado en ti o en alguien conocido? ¿Qué podemos encontrar de ti en tus obras?

[Risas] Pues, curiosamente, el otro día una de mis mejores amigas de la infancia que se acaba de leer El corazón de la banshee me dijo que el personaje de Erin, la protagonista de la novela, le recordaba mucho a mí, que me reconocía en ella. No sé si te lo vas a creer, pero yo no era consciente de ello. Supongo que hay muchas cosas que tenemos en común, pero, por supuesto, me gusta creer que Erin Galbraith es mucho más que un compendio de retazos de mi personalidad.


Como lectora, debo decir que he disfrutado enormemente leyendo las novelas que has escrito para un público más adulto, y cuyas reseñas podemos encontrar en el blog. Por tanto, mi pregunta obligada es: ¿tienes en mente sorprendernos con alguna nueva historia?

Pedro y yo tenemos una historia juvenil que hemos escrito juntos y a la que estamos dando los últimos retoques. Yo, por mi parte, tengo guardada en un cajón una novela romántica, una bilogía, que quiero revisar a fondo en cuanto termine la promoción de El corazón de la banshee. Creo que es una historia que merece la pena. Tiene toques paranormales, hay exorcismos, vampiros y una historia de amor que a mí me parece preciosa. Con decirte que de vez en cuando vuelvo a leer el manuscrito para volver a ver a mis protagonistas porque los echo de menos…


De nuevo, muchas gracias por dedicarnos tu tiempo y permitirnos conocerte un poco mejor a través de esta entrevista. Ha sido un verdadero placer conocerte y tenerte en mi pequeño espacio literario.
Muchas gracias a ti, Claudia. ¡Y también a tus seguidores! ¡Nos vemos y leemos en las redes sociales!



¿Queréis saber más acerca de Raquel de la Morena y las novedades de sus obras? No dudéis en visitar su página web: https://raqueldelamorena.com/ y descubrir las sorpresas que nos tenga preparadas.



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